Suena un poco paradójico decir que la pareja es dispareja; sin embargo así es, y podemos añadir que una tal disparidad al Creador le pareció  ‘muy bien’ al crear la primera pareja humana. Precisamente, al crear Dios al varón y a la mujer aparecieron  tres elementos que explican esta disparidad: la alteridad, o sea la diferencia entre hombre y mujer; la reciprocidad que alude a la capacidad de complementarse mutuamente a partir de las diferencias;  y  la comunión interpersonal o unión de los dos que los hace ‘ser una sola carne’. De ahí que en el lenguaje popular exista la expresión ’la media naranja’ y otras similares para referirse a  la integración de varón-mujer..

 

Hombres y mujeres piensan, sienten y actúan distinto; entender  estas diferencias es vital para mejorar las relaciones de pareja, e incluso las amistosas, laborales y familiares.  Que somos diferentes, parece obvio; sin embargo, el caso de los novios lo desmiente. Cómo explicar que una pareja de novios, después de 5 ó 10 años de relaciones, al casarse entran en conflicto… Se diría que al casarse uno y otro se han quitado la careta que tenían puesta: él todo un ’gentleman’, ella una reina de belleza.  Las más de las veces los novios son unos grandes mentirosos.

 

Algún autor hizo el elenco de diferencias en forma gráfica:

 

–       La mujer está siempre tan poco dispuesta a cambiar de marido como a cambiar de hijos; la mujer cuida de la casa, hace compras, vigila a los niños, no está nunca separada con el pensamiento de su marido; la mujer teme no gustar físicamente; la mujer quiere y sueña ser nueva cada mañana; las mujeres piensan desde el corazón; por eso suelen ser más empáticas.

 

–       Los hombres se vanaglorían de no llorar para no parecer débiles; dicen que las mujeres viven en el presente, que no tienen sentido histórico; son desgraciados cuando envejecen porque pierden su gran estímulo: el trabajo; el amor les hace perder el control, por algunas horas; la felicidad de los hombres es su obra: quieren conquistar un puesto en el mundo; los hombres son más cerebrales y agresivos.

 

Desde luego que se podría hacer el elenco de las diferencias desde diversas perspectivas: anatómicas, fisiológicas, psicológicas, sociales, culturales, etc. Las diferencias los hacen distintos, pero no desiguales. Las diferencias posibilitan el encuentro interpersonal para hacer de los dos una sola persona conyugal; los mitos de los pueblos antiguos hacen referencia a este fenómeno.

 

Al unirse en pareja el varón y la mujer se constituyen en modelos: él para su hijo varón, ella para las hijas; pero también él es modelo para su hija en cuanto ésta aprende de él qué espera el hombre de la mujer y la esposa y madre le enseña al hijo-varón qué espera la mujer del hombre. De una y otra manera, las diferencias entre varón y mujer tienen mucha razón de ser para construir su propia personalidad y la personalidad auténtica en sus hijos.

 

El poeta Víctor Hugo intuyó estas diferencias entre varón y mujer al decir:

 

–       “El hombre es la más elevada de las criaturas; la mujer el más sublime de los ideales.

 

–        Dios hizo para el hombre un trono, para la mujer un altar: el trono exalta, el altar  santifica.

 

–       El hombre tiene la supremacía, la mujer la preferencia; la supremacía significa la fuerza, la preferencia representa el derecho.

 

–       El hombre es fuerte por la razón, la mujer es invencible por las lágrimas; la razón convence, las lágrimas conmueven.

 

–       El hombre es águila que vuela, la mujer es ruiseñor que canta; volar es conquistar el espacio, cantar es conquistar el alma.

 

–       El hombre es código, la mujer es evangelio; el código corrige, el evangelio perfecciona.

 

–       El hombre es un templo, la mujer es sagrario; ante el templo nos descubrimos, ante el sagrario nos arrodillamos”.

 

La cultura machista entendió erradamente como desigualdades las diferencias entre varón y  mujer e hizo de ellas la clave para el dominio sobre la mujer; para Dios las diferencias fueron pensadas en clave de complementación y perfeccionamiento de ambos; Creados ‘a imagen de Dios’, por separado él representa los atributos masculinos de Dios, ella los atributos femeninos de la divinidad; unidos  representan la plenitud divina.  
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