Estos tiempos de crisis económica han impactado nuestras finanzas muy drásticamente. Esta realidad se ha agudizado con nuestra reciente decisión de retirarme de la práctica activa del derecho después de 20 años de ejercicio profesional para dedicarme a servir al Señor y Su Iglesia a tiempo completo. Hemos vivido en los últimos meses tiempos de escasez donde hemos tenido que modificar drásticamente nuestro estilo de vida. Pero nuestra fe en la provisión de Dios, prometida en Su Palabra, nos ha dado la absoluta seguridad de que nada nos faltará.

La fe es la certeza de que obtendremos lo que aún no vemos ni poseemos, por gracia y misericordia de Dios. De nuestra fe brota la confianza en momentos de escasez; y de nuestra confianza emana la paz que necesitamos para no experimentar angustia alguna. Y Dios, que es fiel a Sus Promesas, SIEMPRE nos da su provisión.  Damos gracias a Dios por estos momentos de prueba y necesidad, pues nos ofrecen la oportunidad de clamar a Dios como esposos y poder experimentar una vez más cuan atento está a nuestras necesidades.

Les compartimos estas vivencias que nos han levantado en estos tiempos de dificultad económica pues sabemos que en estas pruebas no estamos solos. Son muchas las parejas que están viviendo tiempos económicamente difíciles pero ¡qué diferencia cuando enfrentamos estas crisis de la mano de Jesús! ¡Cuánta confianza y paz nos da saber que tenemos la provisión asegurada! Les invitamos a creerle a Dios y abandonarse en Él, en la confianza de que nunca jamás nos dejará desprovistos y que su provisión llegara en Su tiempo perfecto.

Ricardo y yo le creemos y nunca nos ha faltado nada… ¿Le crees tú a Dios?


Por Lucía y Ricardo Luzondo